La importancia de los tonos con los que pintamos y decoramos nuestros hogares es, como sabemos, muy importante. Para elegir un color y unos tonos adecuados hay que tener en cuenta varios puntos. Para empezar, nuestro gusto particular es lo primero que tenemos que valorar. Con ello me refiero a que antes de dejarnos llevar por consejos de otros o lo que podamos ver que está de moda en una revista, debemos respetar nuestro propio gusto.

Hay que tener en cuenta que pasamos muchas horas del día en nuestro hogar, y la decoración del mismo, debe adaptarse a nosotros y no nosotros a ella. Si se nos ocurre pintar las paredes de un color que nos han dicho que va muy bien con todo, pero a nosotros no nos convence, lo más normal es que acabemos hartándonos. En este sentido, un color que me ha llamado mucho la atención es el tono chocolate que tenemos en esta cocina.

Se trata de uno tono oscuro con el que habrá que tener cuidado a la hora combinar. Así, el chocolate va bien con colores vibrantes, que hagan de contrapunto. En este caso, se ha combinado el tono chocolate de paredes con blancos para aportar iluminación. Hay que tener en cuenta que un exceso de chocolate en una estancia puede generar un cierto aire monótono y falto de luz, por ello no hay que excederse y combinar otros colores más vibrantes con una buena luz natural y artificial, también para la noche.

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En este caso, os hemos  mostramos una cocina en donde predomina el tono chocolate, pero también podremos darle uso en otras estancias de la casa, en las que jugando con otros dos o tres tonos compatibles podremos crear ambientes tanto juveniles en habitaciones, como más serios en despachos o salones. Un poco de chocolate siempre es saludable.