Los biombos son parte de la decoración de interiores, desde muchos siglos atrás. Aunque tomaron su mayor relevancia en el siglo XVIII en las cortes de Europa y las casas nobles, donde era normal ver no uno, sino varios biombos para decorar tanto salones como habitaciones. A partir de los años ’80 han ido recobrando su popularidad.

Para la decoración de dormitorios con biombos, los mismos sirven no solo para embellecer la estancia sino también como un mueble auxiliar, tras el cual podemos vestirnos o desvestirnos. Los hay de distintos tamaños pero en realidad siguen una norma fundamental, deben ser suficientemente altos como para cubrirnos y suficientemente versátiles como para llevarlos de un lugar a otro.

un biombo

En esta bella decoración de dormitorio se aprovecha el color azul y blanco, pero el estampado floral es lo que capta la atención. Podemos comprar un biombo básico y decorarlo a nuestro gusto, usando papel para empapelar con diseño floral que combine con el resto de los colores usados en la habitación. No es una tarea difícil y además resulta muy satisfactoria porque tendrás un biombo hecho por ti misma.

El resulta de agregar un biombo a la decoración de dormitorio, es un entorno en que tienes un biombo que se ve maravilloso y que aunque tiene su utilidad, lo que más se admirará será sin duda su colorido. Son pequeños detalles que por siempre se han usado en la decoración y que ahora podemos retomar, no importa si es un dormitorio pequeño.

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Los biombos son de origen japonés y su nombre podría significar “pantalla contra el viento”esto porque su fin en sus orígenes, fue que sirviera como una forma de evitar el fuerte viento en una habitación, colocando el biombo para detener el paso del mismo al resto de la estancia. Los primeros biombos datan nada menos que del Siglo XVIII.

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