Palacio de aguas corrientes en Buenos Aires, Argentina, un edificio emblemático de la ciudad no se si por su exuberancia y suntuosidad de materiales importados, si por la bella arquitectura ecléctica que presenta o porque se construyera un palacio para contener los depósitos de agua de la ciudad. Un hecho que recibió numerosas críticas. No podían entender la necesidad de dar a un depósito de aguas semejante lujo o lo que es igual a un gasto excesivo para su función. Y sin embargo llegó a ser algo muy común en el siglo XIX que edificios sin una función social recibieran semejante trato.

Fue iniciado en 1887 y terminado en 1894, con paredes de hasta 1,80 m de grosor y 180 columnas que soportan este colosal edificio. Pero es la fachada lo que vemos y nos produce admiración, definido su estilo como el Segundo Imperio Francés, está revestida con 130 mil ladrillos esmaltados , 170 mil piezas de cerámica traídas de Bélgica e Inglaterra, piezas de cerámica policromada, y abundantes ornamentos.

En 1989 , acabó su vida como depósito de aguas, así el Palacio de Aguas Corrientes se transformó en Monumento Histórico Nacional. En 1996 se inauguró el Museo del Patrimonio, donde se puede disfrutar de las piezas originales de cerámica inglesa esmaltada, antiguos artefactos de variadas marcas y procedencias, grifería, mobiliario, maquetas, publicidad de la época y uno de los archivos de planos históricos más importantes de la ciudad. Recientemente se ha ampliado proponiendo un nuevo itinerario que permite conocer el interior del edificio, incluyendo el sector de los antiguos tanques que abastecieron al radio antiguo de  la ciudad porteña.

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En cualquier caso, un bello ejemplo de los arquitectos del siglo XIX  que supieron dar a un simple depósito de agua un marco tan bello que hoy pueden disfrutar todos los autóctonos y los visitantes.

Con este video sabrás más del contenido del museo.

Que tengas un buen día. Mury, un beso.