Solemos hablar mucho de armonía en la decoración de interiores. Nos referimos a la adecuada relación y proporción entre los elementos decorativos y los muebles de un hogar. La armonía también tiene  un importante significado en la música, siendo la culpable de que, dicho vulgarmente, unas cosas suenen bien y otras no. Es un poco como en el hogar, que unos elementos quedan bien junto a otros. Hoy os presentamos una habitación que suena muy bien.

La armonía se aprecia a simple vista. Y es que si trazamos una línea recta en la mitad de la habitación nos encontramos con prácticamente los mismos elementos, en las mismas posiciones y con idénticas proporciones. Es un poco como sucedía con al arte clásico en donde la perfecta proporción era una condición sine qua non.

Este espacio además, está realzado por un arco carpanel o de medio punto algo rebajado que ahonda en la armonía del conjunto. Desde la perspectiva que tenemos, el extremo de la habitación es una maravilla visual. Los elementos de los lados, como cortinas o lámparas están perfectamente dispuestos, para permitir esa perfecta proporción de los objetos en el espacio.

Por otro lado, la combinación de colores es exquisita, otorgando un aspecto elegante y delicado, a través de blancos y maderas claras y oscuras. ¿Y qué más nos llama la atención? Sin duda, el espejo con forma de Sol, que actúa como punto de fuga y eje de la perspectiva y es la guinda para esta magnífico dormitorio que posee un sentido decorativo sobresaliente.

Esto es la armonía en la decoración de interiores. Ahora bien, buscar esta relación proporcional entre los elementos del hogar es una opción eficaz, pero no la única. El contraste e, incluso, la ruptura armónica es otra posibilidad que tenemos. Las reglas están para romperlas, que dijo aquel. Pero eso será para otro día.

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