Una mesa para la noche de brujas

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La verdad tiene que ser dicha: la noche de brujas en un horror decorativo. Los colores chillones, la imagineria tortuosa y oscura, la banalidad de sus materiales… Por cada persona que adora decorar su casa con brujas, escobas, esqueletos y calabazas, hay otra que lo sufre.

Pues bien: puede que esta sea una solución salomónica. Una mesa cuyo diseño, sin caer en la extravagancia de la temporada ni una excesiva truculencia, llena los requisitos de una buena reunión de halloween (aspecto fantasmal y líquidos que gotean) y que, una vez pasada la tempestad, puede quedar como parte de tu salón sin desentonar y adquiriendo otro sentido, más juguetón.

La mesa Love me (Amame) del diseñador inglés John Nouanesing parte de un sencillo concepto (el exceso de pintura plástica) que cubre la mesa y se continúa recubriendo del todo las patas, creando un sencillo pero rotundo efecto: la mesa parece flotar en el aire y las patas asemejan chorros de pintura… o de sangre.

Una mesa flotante o una mesa fantasma. Que cada quién elija según su necesidad.

Vía | Weburbanist

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