Me impresiona como un simple detalle puede cambiar todo el ambiente de un espacio.

Una escalera impersonal, muy sosa, rodeada de blanco que lo único que destaca en ella son lo peldaños de madera clara. Si la hubieran dejado así, sería una escalera más, incluso si le hubieran puesto una típica balaustrada de madera clara o lacada en blanco seguiría siendo bulgar.

Ahora con la barandilla que se ha elegido de metal, sencilla, una simple sucesión de arcos que se van cruzando entre si, han conseguido que la escalera tome presencia, adquiera personalidad y sea un punto central de atención.

Mury, un beso

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