Cuando entras a algún lugar de trabajo, como puede ser en una oficina, en el aula de un colegio, en un lugar de información turística… cualquier lugar en el que la organización es casi básica, podemos observar esas pizarras de corcho que cumplen un papel muy importante en este tipo de tareas.

Una pizarra de corcho personalizada puede ser el centro de atención de las personas que allí trabajan e incluso de las visitas que allí llegan.

Como ejemplo vamos a poner en esta ocasión, el aula de un colegio, en ella  la profesora puede colocar información tanto para los padres como para los alumnos. Este elemento es totalmente económico y muy sencillo, pues los instrumentos comunicativos se pueden aplicar de muy diversas formas.

Las fotografías cumplen una función visual relacionada con el mundo de la imagen con las que se pueden decir muchas cosas. Tampoco se debe caer en el error de llenar todo la pizarra con ellas, pues sólo conseguiríamos distraer la atención, se puede optar a colocarlas en una pequeña parte, a modo de detalle decorativo, si lo deseamos, las podemos organizar a modo de clasificación, distinguiéndolas con pequeños marcos diferentes, por ejemplo, las de actividades con marcos en un color, las de visitas en otro… así sucesivamente, la cantidad depende del tamaño de la pizarra.

El marco que la misma pizarra puede llevar, depende del gusto personal o del resto de la decoración. Si es una clase infantil, lo ideal es que sean animalitos varios o incluso una grande que lo abarque todo. Si el aula es de más adolescentes, un marco algo más estable como figuras geométricas quedará estupendo.

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Para colgar las notas, hazlo de manera especial, con los clips o chinchetas de colores queda mucho más atractivo.

Los pos-it son también muy útiles para colocar notas eventuales. Todo aquel que se acerque a la pizarra, distinguirá la nota de esta forma.

Fuente: decoralia