El Vastu en la arquitectura se basa en los cuatro puntos cardinales a la hora de situar ciertos elementos de los edificios como entradas, ventanas, cuartos de baño, etc.

Las caracolas, las flores, los gusanos, las aves, todos estos seres vivos tienen el cuerpo perfectamente adaptado a los distintos espacios que ocupan (aire, agua, tierra), procurando la menor resistencia a los elementos y al mismo tiempo aprovechándolos para su beneficio.

Esta es la filosofía que siguen los arquitectos que se basan en la naturaleza. Estudian la forma en que la naturaleza ha dotado a estos seres que les permiten su dinamismo para aplicarlos a los edificios y hacerlos más eficientes y menos perjudiciales.

Los edificios  rectos que tenemos en las ciudades son barrearas para el viento. Funcionan a modo de vela ofreciendo una gran resistencia al aire teniendo que reforzar más los edificios aumentando los costes. Las formas curvas de las caracolas con sus espirales las hacen más aerodinámicas y distribuyen el aire o el agua evitando este efecto de vela.

Si unimos la filosofía Vastu y la filosofía de la arquitectura orgánica podemos ver un edificio como AMTEK, enTolstoi Marg, Nueva Delhi.

Un edificio con forma de Caracola, con una menor resistencia al aire, una mejor ventilación y eficiente climatología. En el que se han elegido los materiales y distribuido las entradas según dictan las normas de la arquitectura y decoración Vastu.

Fuente: javicantero.wordpress.com

Mury, un beso

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