Dentro del concepto de alfombra o tapiz, el  “kilim” también llamado janbela, jilim, karamanie, kelem, kelim, llelim o palas, por riguroso orden alfabético, dependiendo del país en el que nos encontremos, es un sencillo entramado de hilos longitudinales y transversales, tradicionalmente de lana o algodón, de uso cada vez más extendido en la decoración de hogares de todo el mundo.

kilim ventajas 1

Por su método de fabricación no es frecuente que cuente con muchos dibujos o adornos, sino que más bien suele ser liso o como mucho con franjas de diferentes tonalidades, eso puede ser una desventaja con respecto a las alfombras de nudos, que sí pueden incluir todo tipo de motivos decorativos, pero tiene asociada una interesante ventaja que es la reversibilidad, aunque no es exactamente igual el derecho que el revés, sin embargo el kilim se puede utilizar indistintamente por los dos lados.

Otra ventaja de este tipo de tapiz es que es ligero y por lo tanto manejable, además de fácil de lavar porque gracias que ocupa poco volumen, se puede introducir incluso en la lavadora, por lo que resulta especialmente adecuado para la cocina o el cuarto de los niños, donde las alfombras se manchan bastante y es necesaria una limpieza frecuente.

Por último está el precio, hoy en día existen ya en el mercado imitaciones de estos tapices tradicionales, que lejos de ser fabricados a mano y con tejidos naturales, muchas veces son de fábrica y sintéticos, pero muy baratos además de versátiles, por lo tanto pensando en lo práctico, siempre es bueno disponer de un par de ellos para su uso en cada hogar.

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