Vivir en un barco sin renunciar a las comodidades es posible

¿Has pensado en vivir en un barco de forma permanente alguna vez? a Emma  se le acababa el contrato de alquiler de su piso, se enteró de que este barco estaba a la venta y no se lo pensó dos veces. Decidió decorar este “largo” barco junto con su novio Andrew para transformalo en su hogar.

Vivir en un barco supone tener muchas menos pertenencias que en una casa, pero no comodidades, sino objetos y muebles porque su espacio es mucho más reducido (cogiendo este barco como ejemplo, porque si tienes mucho dinero siempre te puedes comprar un gran yate o un crucero, pero seamos realistas jeje).

Emma decidió hacer un repaso a los objetos y ropa cada 6 meses y donar a la caridad aquello que no usa porque el armario del barco es bastante pequeño.

La mayoría del mobiliario es multifunción y plegable: sillas  plegables, mesas abatibles, etc…Además ha reutilizado mubles clásicos que pertenecían a su madre como unas butacas de 1930. Las paredes las empapeló de unos diseños de los años 50 para darle un toque más acogedor al interior

Un barco no tiene terrazas para las cenas de verano, pero…tiene una amplísima cubierta desde donde ver las puestas de sol cenando en pareja o con los amigos. Eso es mejor que una terraza ¿no pensáis?.

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