Una pregunta recurrente a la hora de evaluar la manera en que las personas duermen y sus hábitos cuando van a la cama es si usa o no almohada, además de otras como la posición –la mayoría dormimos en posición fetal-, la vestimenta –generalmente entre menos mejor-, y el número de horas de sueño. Yo si duermo con almohada pero le doy un uso alternativo ya que nunca la he utilizado para poner la cabeza: me resulta incómodo y pienso que no es bueno para la posición de la columna. Lo que hago es abrazarla, me proporciona calor y me siento acogida.

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Cuando era una niña utilizaba una almohada de plumas, pero conforme pasó el tiempo me convertí en una alérgica más de las que pueblan las ciudades. Después me dediqué a experimentar con cada innovación tecnológica de productos hipoalergénicos que simulan la suavidad de las fibras naturales pero no me producían crisis de estornudos. Hace poco descubrí una perfecta pieza que además de ser tan cómoda como la que he siempre querido, está llena de luz.

La almohada LUZ ABRAZABLE, creada por la diseñadora DIANA LIN, tiene muchas aplicaciones además de rodearla con los brazos. Puede servir como iluminación ocasional para el salón, el dormitorio o la oficina. Su luminosidad está basada en tecnología LED japonesa que provee luz que no calienta (5 watts),  ni deslumbra. Se activa con un switch así que es posible apagarla y conservar el poder de las 4 baterías AA recargables con las que funciona.

Mayor información en la página Web www.dianalindesign.com