La Chaise longue -silla larga en francés- es una de las piezas de mobiliario con mas estilo de la historia. Versión moderna del triclinium romano ha sido objeto de diseño por parte de los más reconocidos artistas y arquitectos y es única para crear un ambiente con personalidad y provocar una impresión inmediata de lujo y buen gusto.

A pesar de su antiguo origen, la chaise longue, cama de día, tumbona de interior… permaneció casi en exclusiva para decoraciones de las cortes europeas. Colmo del sibaritismo, Maria Antonieta, por ejemplo, las coleccionaba en la segunda mitad del siglo XVIII y fue una pieza muy apreciada por el estilo rococó.

A principios del siglo XX,  las investigaciones sobre estructuras tubulares de acero del arquitecto suizo Le Corbusier y su inquietud por el diseño de piezas exclusivas, convirtió la chaise longue en la máxima expresión de diseño contemporáneo. Le Corbusier proyectaba viviendas por encargo, de estilo muy concreto y d-avangarde. Además de construirlas,  cuidaba todos los detalles de la vivienda, tanto del exterior como del interior para optimizar su habitabilidad. Encontrar mobiliario que no desentonara suponía un problema,  puesto que eran viviendas y tenían que ser funcionales y confortables, así que el mismo diseñaba piezas cuyas líneas estuvieran en concordancia con los edificios que serian sus contenedores. A la chaise longue la llamaba “una auténtica maquina para descansar”. Esta pieza continua fabricándose en series limitadas, la produce la firma italiana Cassina, dentro de su colección Los Maestros.

El testigo de esta filosofía creativa fue tomado por otro genial arquitecto Mies van der Rohe, cuyos diseños cromados han sido y serán el máximo exponente del minimalismo constructivita. Siguiendo la filosofía de menos es más con diseños súper limpios, de líneas casi etéreas, sus piezas se han convertido en trofeos para coleccionistas. Una chaise longue original de van der Rohe puede costar alrededor de 70.000 euros.

Otra pieza histórica, pero mas reciente, es la provocadora Bubbles, la chaise longue diseñada por Frank Gehry en  1979, que además de original por su línea lo fue por utilizar materiales reciclados para su construcción, algo súper novedoso. Formaba parte de una serie llamada Easy Edges que pretendía crear piezas divertidas, originales y económicas y con el tiempo se ha convertido en el comienzo de una tendencia de diseño conocida como diseño orgánico.

Nada como un chaise longue para ver la vida pasar sin prisa y con estilo. Es una completa garantía de ambiente exclusivo y signo de sibaritismo en cualquier habitación. Y mientras escribo esto no dejo de recordar a Sara Montiel cantando aquello de “Tendida en la chaise longue… fumar y amar… fumando espero…”