Una mañana calurosa de un día calendario y escolar, de la pequeña ciudad en la que viví,  entré en el salón de clase y sentí, por primera vez, cómo las personas se volvían a ver hacia mi, era algo que me hacía diferente. Ese día en que llegué al colegio, cuando tenía 7 años, vestida de negro y con zapatos rojos, con una cartera blanca que mi madre accedió a prestarme; fue revelador para mi. Sin contar con lo ridículo de la escena y lo inmaduro de mi actuar, fue ese el momento en el que conocí el poder de la imagen.

Ya se que muchas veces sueno superficial y desproporcionada pero, aunque no niego que esa soy yo, debo dejar claro de que a todo le doy su justa importancia y que en la escala de valores es lo verdaderamente importante lo que va primero. La decoración y el diseño interior son herramientas que hacen que el ejercicio de vivir sea más agradable y fácil; en los mejor casos placentero.

Un objeto especial también causa impacto por eso no estoy temerosa cuando se presenta uno a mi mesa y me saluda. Este sillón me recuerda a los padres de mis padres, a los padres de los padres de mis amigos. Su característica principal es el tapiz en piel y la botonadura. Vale con todo, viene bien con todo y nunca sobre. Yo pienso que ya eso está superado, me he mejorado y tengo poder sobre ese tema. Mayor información en la página Web  http://mchomedecor.com