La temporada de verano se ofrece como una oportunidad propicia para realizar reformas en el hogar, gracias a las vacaciones de muchas familias que reducen las molestias que las obras pueden causar. Además, la baja probabilidad de precipitaciones favorece las labores exteriores, y con más tiempo libre, los propietarios pueden planificar con mayor precisión aspectos como los materiales y los acabados. Según estadísticas del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, julio de 2025 registró el mayor número de permisos para reformas y restauraciones de edificios, con un total de 2,420, seguido por abril de 2024.
No obstante, las condiciones climáticas del verano pueden comprometer la calidad y durabilidad de las reformas, principalmente aquellas concernientes a la fachada exterior. La intensa exposición solar, las elevadas temperaturas y la naturaleza de ciertos trabajos pueden interferir en la aplicación adecuada de los sistemas de aislamiento y acabados. Estas circunstancias podrían generar problemas a largo plazo, tales como un menor confort térmico, incremento del consumo energético y reducción en la durabilidad de los materiales. Adicionalmente, la salud de los operarios también podría verse perjudicada bajo estas condiciones extremas.
Para prevenir que las reformas realizadas durante el verano pierdan efectividad con el tiempo, los especialistas de Sto Ibérica han identificado algunos errores comunes en este tipo de rehabilitaciones. Uno de los fallos más significativos es aplicar sistemas de fachada en superficies recalentadas por el sol, lo cual podría acortar el tiempo de fraguado de los morteros y comprometer la calidad del acabado final. Por ello, es esencial respetar las temperaturas indicadas por los fabricantes, habitualmente entre 5 ºC y 30 ºC, y proteger las fachadas durante las obras.
Es crucial también seleccionar productos adecuados para las condiciones estivales. Las altas temperaturas y la radiación solar pueden precipitar la evaporación del agua en morteros y adhesivos, afectando su eficacia. Es imperativo evitar la inclusión de aditivos o la adición improvisada de agua, y seguir estrictamente las instrucciones de las fichas técnicas.
La pintura y los revocos son otros elementos que merecen atención. Aplicarlos sobre superficies calientes puede derivar en un curado desigual; no respetar los tiempos de secado o ignorar la humedad del ambiente puede propiciar la formación de ampollas o grietas. La protección de las fachadas durante estos procesos, mediante el uso de lonas o mallas en los andamios, es crucial para prevenir imperfecciones en el acabado.
Finalmente, los expertos insisten en la importancia de no limitar las reformas internas solo a aspectos estéticos. Se sugiere evaluar el comportamiento térmico de la vivienda, garantizar la disponibilidad de todos los profesionales necesarios y no dejar para el último momento la gestión de licencias y autorizaciones. Con una planificación adecuada y atención a estos detalles, es posible llevar a cabo reformas veraniegas que realmente optimicen la calidad del hogar.



