Puede ser que últimamente me sienta un poco más paranoica que lo normal, pero con la situación laboral actual, mezclada con la crisis, la sobre-preparación de los nuevos profesionales y el pulular de pasantes voluntarios no pagos en la oficina en que trabajo, mi estado crítico está tomando dimensiones inimaginadas. Tengo sentada justo a mi lado a una guapa chica, 5 años más joven que yo, que hace el mismo trabajo que yo hago y que, aunque llegue tarde en la mañana y se vaya temprano en la tarde, no cobra ni un céntimo por ir todos los días y producir dinero para el gran jefe. En ocasiones me hace sentir culpable por generar un gasto innecesario a la empresa. ¿Acaso quién soy yo para cobrar por mi trabajo?

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Cuando el agobio se adueña de mis días, y no estoy tratando de quitarle importancia a la situación que actualmente vivo en mi trabajo, lo que trato de hacer es calmarme y en la búsqueda de ese objeto he invertido ya mucho tiempo y dinero. Empecé con un masajeador eléctrico que vi en un info-mercial y he pasado por clases de yoga, bebidas aromáticas, música de relajación y kick boxing. El kick boxing es lo más efectivo, el yoga es estupendo pero despierta tu espíritu y reconozco que no estoy lista para eso.

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Liberándonos de nuestra propia identidad la música nos permite sumergirnos en un océano de relajación. La TABLA DE MASAJES MUSICAL nos permite recibir un intenso masaje al tiempo que escuchamos nuestra música favorita, intensa o tranquila, dependiendo de nuestro estado de ánimo o de si el masaje es chino o ruso. El diseñador MATHEW AUDIO combina el poder subconsciente de la música y la experiencia renovadora de un masaje. Mayor información en la página Web www.mathewaudio.com