En navidad todo adquiere un nuevo significado o el significado habitual de nuestras actividades se renueva y afianza. Cada pequeño momento se convierte en motivo de celebración y de unión familiar. Comprar los regalos, decorar el árbol navideño, poner el nacimiento, iluminar el piso con luces de colores, comprar los alimentos para la cena de nochebuena y nochevieja, son grandes acontecimiento familiares y de ellos disfrutamos los grandes y, en mayor medida, los chicos.

Una de las cosas que a mi, como mujer adulta, más me gustan de la navidad es todo el ritual de la comida. No solo me refiero a la preparación de los platos tradicionales que endulzan la vida en diciembre, sino a lo que alrededor de hacerlos y consumirlos se construye. Comprar todos los ingredientes es sin duda una aventura en familia y servirlos en la mesa un sofisticado y detallado evento donde todos los elementos cuentan. La vajilla decorada con renos es indispensable, los vasos de cristal, copas, flores, los cubiertos y las servilletas, que para diciembre suelen ser rojas o verdes, dotan a la mesa de una apariencia agradable y muy especial.

Fuente: David Goehring
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Fuente: zolakoma
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