Cuando hablamos de decoración de muebles, el abanico de posibilidades es amplio y nutrido. Sin embargo, una excelente opción, es recurrir a los muebles pintados a mano. Además de constituir un trabajo artesanal, si la pintura la realiza uno mismo, es un trabajo sumamente personalizado. Los motivos del dibujo, puede ser seleccionado por cada persona en sí, de acuerdo a los gustos personales, a la decoración del espacio en el cual se colocará el elemento, etc.

Un primer paso, es seleccionar los muebles de acuerdo al estilo de la casa o del área en la cual se colocarán los mismos. Por ejemplo, si la casa propone una decoración country, los muebles respetarán este estilo. En esta primera etapa, se deben seleccionar muebles sin pintura, para darle la totalidad del tratamiento uno mismo.

Una vez elegido el amueblamiento, se pintarán todos ellos con una base lisa, en tono neutro, preferentemente blanco. La primera capa de pintura, es esencial para que la decoración del mueble quede correcta. Ésta será la capa de adherencia, sobre la cual se arraigarán el resto de los tonos y diseños.

Finalmente, una vez seca la primera capa, se debe transferir el diseño sobre la superficie. El uso de papel carbónico es muy útil en estos casos. Con el diseño sobre la superficie, se colocan los colores de manera estratégica, para que capte la atención y sea coherente con el entorno.

Fuente: el sabor de lo antiguo