La hora de la ducha es un momento tentador para muchos porque representa unos minutos de relajación bajo el agua caliente (o fría si es verano) que no tiene comparación. Sin embargo no podemos pasarnos las horas muertas bajo el agua porque supone un gasto demasiado grande; sí, se que es difícil resistirse pero debemos emplear el menor tiempo posible.

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Aún así, para los más despitados o derrochadores una estudiante de diseño, Elisabeth Buecher, ha creado como proyecto de estudio una manera de acabar con el consumo excesivo. Se trata de una cortina de ducha compuesta por grandes pinchos que se inflan a través de un pequeño motor y va creciento a medida que aumenta el tiempo que se está en la ducha. Poco a poco va aumentado su tamaño alrededor del cuerpo, hasta atraparte, creando una sensación incómoda y pequeños pinchazos por todo el cuerpo.

A veces algunos necesitan un empujoncíto o un pinchacito para reaccionar, aunque reconozco que es muy difícil no sucumbir a la tentación. Por ahora es un proyecto de fin de carrera, pero quién sabe si algún día sera un producto que muchos tendremos en casa.

Vía: Veo verde