Los gestos de cariño son tantos como la cantidad de personas que existen en el mundo. Estamos acostumbrados a los abrazos, a las palabras, a los besos, a las caricias, pero cada uno de ellos adquiere tintes distintivos cuando se reciben en momentos y por personas particulares. Muchas veces una fuerte palmada en la espalda es más diciente que una carta de agradecimiento o un empujón, de los que te hacen tambalear y caer, puede ser una señal de aprobación llena de calidez y confianza.

Tengo una compañera en la oficina a la que valoro mucho no solo porque es divertida y tiene mucho carisma sino porque es una gran profesional y conoce profundamente su oficio y las responsabilidades que conlleva realizarlo. Todo esto lo asume con modestia y con discreción, un excelente adicional para las gestiones exitosas. Ella, podría considerarse, tiene un temperamento fuerte y eso lo pueden decir quienes han tenido algún enfrentamiento con su poderosa voz o quienes hemos sido testigo de ellos, pero, que sea fácil caer en un riña con ella no significa que sea difícil recibir una muestra de cariño de su parte. Es ella la de los empujones que me encantan.

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Yo le pienso hacer un regalo especial, algo que pueda definir un poco lo que para mí es su verdadera personalidad. Dura en parte y con un sector confortable muy llamativo y difícil de entender, mezclados con una finalidad clara y efectiva. Cómo lo es el lápiz MOSS, diseñado por la tailandesa SIRAMPUCH EAMUMPAI para la casa SIAMCURIO. casa tailandesa Un bellísimo lápiz de madera forrado con un material aterciopelado verde. Mayor información en la página Web www.siamcurio.com