La contratación pública en España está actualmente bajo el escrutinio debido a preocupaciones sobre la eficacia y la competitividad de los procesos de adjudicación. Un informe reciente de la plataforma licitaciones.io ha puesto de manifiesto una disminución notable de la competencia en las licitaciones, especialmente en aquellos casos en que los pliegos se basan en especificaciones técnicas cerradas, como bases instaladas, repuestos específicos o referencias concretas de catálogo.
Según la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación (OIReScon), cerca del 40% de las adjudicaciones en el país se realizan con un único licitador, sin contar los procedimientos negociados sin publicidad. Esta situación refleja una caída en la concurrencia media de ofertas, que en 2023 se ha reducido a 2,99 por procedimiento, marcando un mínimo histórico en comparación con las 4,09 ofertas registradas en 2019.
Ignacio Huertas, fundador de licitaciones.io, señala que estos datos deben servir de alerta sobre la estructura del mercado. En lugar de observar una gama diversa de ofertas tecnológicas o soluciones innovadoras, se detecta una competencia limitada, a menudo comprometida a distribuidores autorizados de una misma marca. Huertas afirma que «la competencia no se defiende el día de la adjudicación, se gana o se pierde cuando se redacta el pliego.»
El informe resalta que esta dependencia de proveedores, aunque no necesariamente corrupta, puede convertirse en un problema cuando no se revisa periódicamente. Licitaciones.io enfatiza la necesidad de evaluar este fenómeno, que suele derivarse de decisiones técnicas que, aunque justificables, pueden dar lugar a una falta de competitividad. Detalles del pliego, agrupaciones de prestaciones y contratos prolongados a menudo limitan las alternativas, favoreciendo a un único proveedor.
Huertas advierte que, aunque estas prácticas pueden ser legales, no fomentan la competitividad, y lo que es más preocupante, pueden socavar el principio de concurrencia. La escasez de competencia impacta no solo en los costos, sino también en la capacidad de negociación de la Administración, que podría terminar pagando precios más altos. En sectores críticos como el ferroviario, sanitario o energético, la dependencia de un solo proveedor puede representar una vulnerabilidad estratégica, complicando o incluso imposibilitando el cambio tecnológico.
Al concluir su análisis, Huertas sostiene que el principal desafío para mejorar esta situación no es técnico ni normativo, sino la falta de voluntad para elaborar licitaciones realmente abiertas. Considerar la exclusividad de ciertos licitadores como un asunto aislado es un error; debe entenderse como un indicador que requiere atención y medidas correctivas. Este reconocimiento podría ser el primer paso hacia una contratación pública más eficiente y competitiva en España.



