Tengo el armario repletito de camisetas viejas, sobre todo de deporte, que ya no me pongo y que solo están en el armario rellenando sitio. Total, yo hago deporte, pero no tanto como utilizar todas las camisetas que tengo y que se me van acumulando. Que si te regalan una por el cumpleaños, tu te compras otras dos en rebajas porque son muy monas, te regalan unas cuantas de promociones, etc…. en fin, un desastre, y como soy una sentimental siempre aflora dentro de mi el «por si acaso». ¿Por si acaso qué? ¿Por si acaso me da por ponerme una camiseta del año 90 con dos agujeros, una mancha de lejía y un poco encojida? Debo aprender a pasar página, desprenderme de la ropa que ya no me pongo, sobre todo por el bien de mi armario que un día va a reventar.
Sin embargo he encontrado una solución para darles una salida sin tener que tirarlas de formas que se conserven un tiempo más conmigo. Puedo hacer con ellas un puff gigante. Ahora tengo que dedicarme a hacer recolección de camisetas y sacar un poco de tiempo para ponerme a cortar y coser.
Vía: Videodecoración