Hace ya tiempo que los especialistas en diseño de cocinas dejan de incluir en sus propuestas los azulejos para pared. Esto no significa que no se valore la limpieza a fondo en la cocina, o que los platos de nuestra dieta ensucien menos.

Se ha roto con la tendencia de colocar de arriba abajo esos azulejos de 20×20, que su única función era ayudar a poder limpiar las manchas sin dificultad. La solución es más simple de lo que nos pensamos, basta con colocar tan sólo unos pocos en una pequeña parte de la pared. El efecto práctico es el mismo, pero se ha ganado mucho en diseño.

 

Decorando la cocina con azulejos más pequeños se abren ante ti múltiples combinaciones. Pueden ser azulejos lisos, mezclarlos con otros de cenefas, o jugar con las diferentes formas y tamaños. La decoración de este espacio será  más personal, si seleccionas los motivos o colores que más se adapten a tus necesidades.

Si tu cocina no se puede permitir un cambio tan drástico, darle un aire renovado a tus azulejos no es tan difícil como parece y, te costará menos de lo que crees.

Existe una pintura especial para cubrir los azulejos ya colocados, así que se puede aplicar sobre estos directamente. La puedes encontrar al casi todas las tiendas de bricolage y tu misma la puedes aplicar.

Cada marca trae sus propias especificaciones, que deberás seguir al pie de la letra, pero en general antes de aplicar la pintura, los azulejos deberán estar muy limpios. Agua, jabón y un montón de brazos que dejen impolutas hasta las juntas.

Una vez se haya secado todo el agua, de forma uniforme se aplica la primera capa de pintura con un rodillo y, unas seis horas después, podrás aplicar la segunda capa. Su olor es muy fuerte, así que deberás tener en todo momento una buena ventilación en la habitación, para evitar posibles problemas.

Si te animas a cambiar tu cocina, consulta antes toda la gama de colores y prueba el contraste de la pintura con el resto de elementos, así evitarás que la combinación final no te guste.