Las escaleras son una zona de tránsito, pero eso no es motivo para restarle importancia. Al contrario, aprovechar decorativamente este espacio puede mejorar la apariencia de una residencia.

Espejos, cuadros, repisas y otros objetos a “levantar” el aspecto de las escaleras cuando su tamaño lo permite; para aquellas más limitadas de espacio, la pintura decorativa es una herramienta muy conveniente.

Las rayas verticales pueden ser aplicadas como su pintura o como tapizado, lo cual resulta especialmente adecuada, ya que aportan sensación de altura, lo que siempre supone un desahogo.

El ancho de separación de este aditamento es muy importante, ya que determinara lo recargado del ambiente: mientras las gruesas lo vuelven más cargado, las finas son sutiles y pueden pasar desapercibidas.

En nuestras manos queda la elección de los colores, aunque el blanco combinado con cualquier tonalidad es siempre una muy buena opción alternativa.

Otro buen ejemplo de lo que te recomendamos aquí, aparte de la utilización de linear verticales para las escaleras, también puede ser la utilización de cuadros, grecas, acabados deslavados, texturas entre otros patrones diversos.

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