Seguro que a muchos les parecerá muy sencillo aquello de elegir colores para pintar tu piso. Eso mismo pensaba yo hasta que me tocó elegir colores a mi.
Es una tarea muy complicada, lo digo en serio. Y es complicada porque si aún no tienes claro de qué color va a ir el mobiliario te arriesgas a que luego los muebles que elijas no peguen ni con superglu, pero a la vez si pintas de un color que te gusta, el color te condiciona a la hora de elegir los muebles… y claro es más difícil encontrar algo que quede bien con ese maravilloso color de pared.
Si ya es complicado elegir entre una gama cromática reducida, pongamos blanco, rojo, negro, verde, azul, … sin matizar, imaginaros lo que es cuando abres por primera vez una carta de colores y te encuentras con por lo menos 40 tipos de blancos.
Os voy a poner un ejemplo para qué entendáis mejor lo que quiero decir: Imaginad que estáis tu pareja y tu en casa eligiendo de qué color pintar el salón, y tu dices yo lo pintaría de color grisáceo clarito, y él dice te dice que le gusta más blanco. Para no empezar a discutir con la primera habitación, cedes y dices vale lo pintamos blanco. Y ahí es donde empieza el caos, abre la carta de colores empieza a leer: Blanc Albertville, Blanc Vars, Blanc Saint Véran, Blanc Praloup, …. y resulta que existen casi 40 blancos distintos… un horror… ¿ cómo se llama la película? “Pesadilla antes de pintar” porque es cuando empiezas a discutir de si un blanco más tirando a gris, a blanco o a amarillo, blancos rosados, azulados y verdosos, y dentro de esta clasificación existen blancos más claros y más oscuros, y tu novio te dice, el blanco es blanco. Y eso mismo pensaba yo hasta que descubrí la carta de colores y es cuando te surgen las dudas.
En ese momento tu novio te dice pinta del color que quieras, y te deja sola con la carta de colores… y no sabes por dónde cogerla, y todo el mundo te da consejos… que si oscuro no porque achica, claro no porque se mancha antes, el verde no le gusta a tu suegra, el azul no te gusta a ti pero a tu novio si, el morado a tu madre no le hace gracia… y tienes una amiga super chic que te dice que la pintes de colores oscuros como en el hotel en el que trabaja ella.
En fin llegado este punto decido que lo mejor es que nos quedemos la carta de colores y yo, las dos solas, para pensar con tranquilidad, para mirar todos los colores y decidir cuál me gusta más.
No debo hacerle caso a nadie porque si no me voy a volver loca…
Pero claro hay tantos colores y tan pocas habitaciones para pintar!!!
PD: Lo único que tengo claro es que no voy a pintar ninguna habitación de marrón, pero de ningún marron, ni el Vainose, ni el Callune, ni Brun Vaduz, ni Perlite, ni Drôme….