Ganar un espacio extra en el exterior nos invitará al descanso y confort, tanto de nuestro cuerpo como de la mente. Una de las soluciones propuestas es llevar el salón o parte del mismo al patio, jardín o terraza.

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En este tercer y último artículo queremos aconsejar, solo dar algunas sugerencias para poder llevar a cabo esta curiosa idea.

Explotar la decoración clásica y sencilla. Una de las reglas, en la decoración exterior, es que menos siempre es más… por ello lo clásico se impone, y se impone por la parte íntima que nos proporciona, por sus colores que invitan a la alegría y por el estilo hogareño que nos ofrece relax.

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Una mesa cubierta por un mantel de colores luminosos bastará para crear un comedor exterior, ideal para el patio o la terraza. Nuestros desayunos y meriendas ¡no podrán ser más hogareños!

Emplear el metal, según el espacio y el presupuesto que tengamos, nos ayudará a ofrecer algo de dramatismo al ambiente. Estructuras de hierro recubiertas de pintura negra y suavizada con telas claras, como cortinas o mosquiteros, resultan acogedoras y resultan muy atractivas y bien recibidas por el verde y los colores de las flores y plantas.

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No desperdiciemos el encanto de lo rústico. La madera, pequeños y medianos troncos o bloques de este material. Preciosas sillas de fibras entretejidas o las mesas de madera envejecida.

Consejos III. Un salón al aire libre

Paredes de ladrillo visto ennegrecido… son encantos decorativos de estilo rústico que aportarán atractivo a nuestra estancia exterior. Esta es una forma de darle un espíritu natural a nuestro salón y de conectar nuestro hogar con la naturaleza que nos rodea.

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