¿Cuando la generosidad con los otros y el desprendimiento de los bienes materiales dejan de ser un acto de benevolencia y se convierten en altruismo puro? Me lo pregunto porque la madre de una amiga, desde que cumplió sesenta años y se convirtió por decisión propia en una abuela, práctica la caridad con cada persona que se le cruza por el camino, llegando al punto de postergar obligaciones propias con tal de ofrecer a otros, necesitados, soluciones a sus problemas.

Me lo pregunto no con el ánimo de controvertir el comportamiento de la señora, allá ella y su bienestar, eso si espero que no resulte todo en un problema para sus hijos, especialmente para mi amiga. Lo que ocurre es que escuchando el caso no pude evitar pensar en mi y en los comportamientos altruistas que tengo y que quiero dejar de lado. Me pasaba por ejemplo que saliendo del supermercado regalaba lo que acababa de comprar a algún indigente que se me cruzara por el camino. Estoy segura de que falta le haría pero a mi, a mi esposo y a mis hijos.

En mi salón si que me considero entregada y solo pienso en que los demás estén cómodos incluso por encima de mi propio bienestar. Hace poco descubrí un moderno sillón inspirado en la sensación de la lava, moldeable, cálida y fluída. El sillón Lava puede disponerse de diferentes formas: cruzado, paralelo o apilado, todo depende de la imaginación de quién lo usa y de cómo se siente más cómodo. Diseñado por Studio Vertijet. Mayor información en la página Web http://www.vertijet.com/