No me gusta mucho el color rosa, no solo en decoración, sino en general en cualquiera de sus aplicaciones. He de reconocer que de vez en cuando lo utilizo, pero no mucho, porque no queda mal y dependiendo de qué tonos me parecen más adecuados que otros.

Ni que decir tiene que un cuarto entero en rosa tampoco me agrada, aunque sea para una niña, pero he de reconocer que una decoración con toque rosas crea un ambiente muy cálido y dulce, pero sin excesos.

Por ejemplo, en el blog Delikatissen hemos encontrado una casa decorada en blanco y rosa, pero como os digo, no todo en rosa sino con toque en este color. Todas las estancia, desde el salón, al dormitorio pasando por la cocina o el baño están decoradas en blanco y rosa.

También se combinan con otros muchos colores, como el rojo o el morado, pero el contraste más acentuado sigue siendo entre los dos colores principales.

Además, en este piso se combina la decoración contemporánea, con muebles sencillos y funcionales propios de nuestra época, con algunos toques vintage, como la cómoda en color rosa, el frigorífico de inspiración retro de Semeg, o el pequeño servilletero en rosa que parece sacado de la cafetería de la película Grease.

Si, bueno, tengo que decir que me está convenciendo. Creo que aceptaría vivir en una casa como esta.

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Redactora especializada en decoración de interiores.