Anoche por fin logré que Nicolás, mi esposo, viniera con migo a el bar de un amigo cubano en el que después de la media noche ser arma una fiesta salsera que no tiene igual. El lugar, que es nuestro favorito porque lo frecuentan conocidos y tienen el mejor mojito conocido hasta ahora, queda en el centro de la ciudad y solo por variar decidimos andar hasta allí. Caminamos unos 25 minutos que es lo que se tarda en llegar paso lento y relajado.

La fiesta estuvo estupenda, alcanzamos a ser unas 10 parejas de expertos y aficionados bailadores de salsa y bachata. Tan pronto como llegamos tomamos un magnífico cóctel y a la primera canción nos lanzamos a la pista al igual que otras parejas. Me gustó mucho ver a Nico relajado porque últimamente está irritable y demasiado pensativo en su trabajo: la crisis económica, me dice cada vez que le pregunto que ocurre en su oficina.

Cansados y algo piripis llegamos a casa hacia las tres de la mañana. Yo que me imaginaba un despertar agradable y sosegado me encontré con un espasmo muscular que me tiene paralizado el movimiento del cuello hacia la derecha. La culpa fue del colchón que ya necesita convertirse en hamburguesas. He encontrado en uno perfecto que por su diseño ergonómico mejora el descanso y te deja como nuevo a la mañana siguiente. Es el Colchon Biosoft, fabricado 50% poliéster y 50% viscosa;  tiene 20cm de grosor y fabricado con inyección en frío de poliuretano, es antibacterias, antiácaros y antialérgico. Mayor información en la página Web http://www.todoencolchones.com