El taladro es una herramienta indispensable en nuestro hogar. Para la instalación de cuadros, espejos, estanterías, cortinas… hay un sinfín de accesorios que necesitan ser colocados con ayuda de un taladro.


Si eres de los que te encanta el bricolaje pero nunca has cogido un taladro, no te preocupes hoy te daremos algunas nociones para que pierdas el miedo, que no el respeto, hacia esta herramienta tan ruidosa.

Para colocar elementos decorativos que te gusten y no tener que llamar siempre a tu vecino, hoy te damos algunos consejos.

Para comenzar, cuando vamos a comprar un taladro merecerá la pena optar por uno con velocidades, de esta forma evitaremos estropear ciertos materiales por pasarnos de velocidad y además, podremos utilizarlo también como destornillador.


Para lograr un agujero uniforme, sin estropear las paredes, ten en cuenta que cuanto más dura es la superficie con

menos velocidad taladraremos.

Golpear la pared y escuchar si suena hueco o no, nos ayudará a evitar taladrar tuberías y/o cableado. También podemos utilizar un detector con señal acústica.

Existen multitud de brocas –los palitos esos con los que haces los agujeros XD- para cada material. De entre todas, las más comunes son las de madera, las de vidrio y cerámica, las de yeso, cemento, ladrillo y las de metales.

Cuando vayamos a comprar el taco –ese trocito blanco que metemos en la pared- tendremos que tener en cuenta la superficie en la que lo vamos a colocar. Si es para cemento o ladrillo podemos emplear uno de expansión… pero si es para yeso o pladur utilizaremos uno de aletas.

Por último, cuando comencemos a taladrar, la broca podría patinar o resbalar sobre la superficie, sobre todo en azulejos. Para evitar esto haremos un pequeño corte, muesca o agujero con la ayuda de un clavo o punzón, justo en el punto donde vamos a perforar. Esto ayudara a que la broca se asiente y no resbale.