Da igual si tu cocina es pequeña, grande, con mucho uso o de poco plato, todas ellas necesitan una campana de extracción que no llene la casa con olor a comida. Este electrodoméstico que fue creado en 1963 por Faber, se ha vuelto imprescindible para cocinar, extrayendo el humo, la grasa y los olores, dependiendo de su capacidad de succión.


Aunque se tienen en cuenta las prestaciones de un modelo u otro, hay que dejar de lado la decoración y pensar en su funcionalidad. Además, como viene siendo común en esta práctica, el modelo con más distinción y formas más suaves suele ser el modelo más caro.


Hay varios tipos de campanas, que se diferencian por el sistema de aspiración o los filtros que utiliza para reducir los humos, sin olvidarnos de la instalación, ya que no es lo mismo una campana para una isla flotante que para una encimera convencional. Así es como encontramos las variables de pared, de isla o encastre, donde su mayoría se oculta bajo las puertas de un armario escondiendo parte de su diseño y ganando en discreción.

Puedes encontrarla en multitud de materiales como acero, cobre, madera, aluminio, latón, vidrio templado,… pero siempre se elige el modelo más actual. En la actualidad, cada vez más de opta por un diseño minimalista, tanto que es difícil diferenciar la campana de una televisión de plasma colgada de la pared o un cuadro.

Otra característica común de las campanas de extracción es la cantidad de ruido que generan durante su funcionamiento, pero esta parte también se ha desarrollado y ahora es mas fácil encontrar modelos sin esta molestia.

No olvides especificar las condiciones de tu cocina, tu frecuencia de uso y comprobar que la potencia del motor de la campana y su posición dentro o fuera de la misma, te favorece.