Sin querer he vuelto a beber. El fin de semana pasado, sin niños, en la sierra, acompañada de algunos de mis más queridos amigos y de Nicolás, tomé tantas copas como el número de veces que me las pusieron en frente. Fui traicionada por la sed y decidí tomarme todo de todo. En la tarde mientras hacíamos una pequeña parrilla tomé un par de cervezas que se convirtieron en vino a la hora de servirla, después refrescante ginebra con agua tónica, después fuerte vodca con naranja y finalmente, y para bajar la tensión, finalmente me cambié a whisky.

No fui la peor; no es una excusa pero que se sepa. Los ríos que brotaron de esta pequeña fiesta no son normales y todos participamos. Afortunadamente todo resulto bien a pesar de los pronósticos que se pueden hacer sobre los actos de una cantidad de personas alcoholizadas. No hubo infidelidad, terribles confesiones, declaraciones de amor, nada de eso. Está demostrado que entre más nos pasan los años mejor nos comportamos incluso en estado de embriaguez. Todos compartimos la casa en la sierra y ninguno condujo coche.

Hubo algo en el whisky que me cautivó, me encantó el servicio con el que lo sirvió. SELECTA, diseñado por BORMIOLI ROCCO, es un de servicio en vidrio que incluye 6 vasos y un decantador. Tiene un moderno grabado en el vidrio pero conserva la forma tradicional de los servicios de whisky. El precio es muy amigable. Mayor información en la página Web www1.macys.com