En pocas palabras la Filosofía Zen se define como la búsqueda de la iluminación, la comunión con la naturaleza, el camino hacia el control de nosotros mismos y hacia el equilibrio. Una expresión de ese equilibrio son los Jardines Zen, un remanso de tranquilidad donde evadirse del estrés de la vida cotidiana. Para los budistas es una forma más de practicar su filosofía de vida, un espacio de meditación en comunión con la naturaleza. Representan el universo y están concebidos para inspirar vitalidad y serenidad.

Como un fluir constante de sensaciones, colores y texturas, el diseños de los jardines japoneses fue concebido, hace más de trece siglos, como un instrumento para conseguir la correcta percepción de la realidad. En Japón los estos espacios son inmensos, pero hasta occidente nos llegan pequeñas parcelas del tamaño de un cuadro, que podemos tener en casa. No es lo mismo pero su finalidad si es la misma. No obstante, cualquiera puede tener un jardín zen, pero no es lo más habitual.

Las ondas que se producen en la superficie de arena simbolizan las ondas que se producirían en un lago si cayera una gota de agua, y eso es lo que nosotros simulamos al rastrillar la arena. Esta y otras técnicas son las que nos facilitan la relajación.

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