Cuando llego a casa por la tarde cansada y ojerosa, después de estar 10 horas diseñando, corrigiendo los dibujos y planos de don Perignon (uno de mis clientes con más inventiva por lo cual más difícil) lo que mas me apetece es darme un baño caliente de dos horas de leche de coco de Clinique. Con mis chicos rubios abanicándome parsimoniosamente con sendos pais pais. Después una hora acostada en cojínes de pluma sintética de loro, una siesta de ley.

Pero si embargo me encuentro que tu me dices que has comprado un puff al despacho, que no te apetecía esperarme porque hacía mucho calor, y encima tienes sucia la cocina, entonces yo no sé si cardarme o si tirarme. Pero como en el fondo yo te quiero tanto me reprimo y me tomo un tecito con galletas de la Señorita Pepis y con mi mejor sonrisa falsa te digo: lo que tu quieras cariño.

El puff, y la silla de brazo que lo acompaña, es una de las mejores piezas que mi chico ha comprado y debo recalcar que tiene muy buen criterio. Diseñados por Hugo de Ruiter para el estudio De Sede, los modelos pertenecientes a la serie DS 166 contemporary está tapizados en piel y modelados como una escultura ergonómica y artística. Mayor información en la página Web www.desede.com/en/