¿Quién no deseó, sobre los 12 años, ser ya un adulto para no tener que acatar las órdenes de una  madre desesperada con el desorden o de un padre preocupado por el rendimiento en el Instituto? No vale la pena recalcar lo tonto del deseo porque ahora que ya somos mayores lo que quisiéramos sería volver a tener 12 años, o mejor 16. No tener que preocuparnos por pagar los impuestos, las matrículas, la gasolina del coche y la compra mensual, y al contrario, solo hacer nuestro mejor esfuerzo por vivir en paz con nuestros hermanos y compañeros.

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En todo caso ser niño tampoco es un asunto fácil, no nos olvidemos de la capacidad que tiene un niño de magnificar pequeños y cotidianos asuntos del día a día. La inmadurez y el desconocimiento del entorno tiene de positivo la posibilidad de experimentar y de negativo el temor y los traumas que puede causar esa experimentación si se hace sin guía y además se cuenta con mala suerte. Yo trato de que mis nenes hagan lo que se prorponen –es otra forma de decir qué me gusta que hagan lo que quieran- pero que reconozcan las consecuencias que pueden tener sus actos y las asuman.

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Para incrementar las capacidades de los chicos me he propuesto decorar su habitación con muebles que estimules su imaginación de forma lúdica y sencilla. Una de las primeras piezas que con la que voy a renovar su habitación es el banco SIRCH, del diseñador SIBIS ERYKAH; Hecho a mano en madera laminada, y tapizado en color rojo. Es práctico, divertido y funcional, ideal para que los niños tomen la siesta, se sienten, lo usen como tablero para sus juegos de mesa o como estantería: es un espacio para imaginar. Mayor información en la pagina Web www.littlefashiongallery.com