Cada día que me levanto de la cama me pregunto qué sentido tiene el transcurrir de mi vida, qué podría pasar si me resisto a seguir la monotonía que yo misma he creado y si realmente estoy desempeñando una labor significativa, principalmente para mi misma. No sufro haciendo el trabajo que hago, me gusta estar acompañada de mi esposo y mis hijos me dan momentos de gran satisfacción, pero a veces siento que no tiene sentido las actividades repetitivas y cuadriculadas que realizo, los odiosos horarios que cumplo, la desazonada compañía de la que me rodeo la mayor parte del tiempo.
¿De donde nace esta necesidad de explicarme? No lo sé. Para esta pregunta no tengo respuesta como tampoco para otras que me acosan. Y sin embargo no pierdo la esperanza en acercarme –no en encontrar- a la respuesta. A veces pienso que pierdo el tiempo en pensar tanto pero luego me doy cuenta que haciendo reflexiones entiendo mejor mis acciones, las corrijo y me preparo para responder a las situaciones de mejor forma. No me hace feliz pero vivo más tranquila.
Cuando uso elementos que no contaminan, por ejemplo, me siento mejor. Desde hace poco estoy usando un memory stick llamado BAMBUS, diseñado por el británico Gernot Oberfell. Su carcasa está hecha en bambú, material biodegradable, de grandes cualidadades constructivas, fuente renovable. Mayor información en la página Web www.core77.com