Existe un especial encanto en el hecho de romper el envoltorio de un regalo y no tiene que ver con que nuestra energía física se desborde acabando de dos manazos con el jardín de rosas impreso en el papel, sino con la emoción que produce el descubrir algo, oculto, para siempre; en romper un ambiente hermético y “original” y ofrecer su contenido a la vida.

Puede parecer un poco descabellada esta opinión pero no olvidemos la emoción que sentimos al abrir por primera vez el estuche de un ordenador portátil –el que tanto hemos querido. Esa intensa felicidad no se vuelve a experimentar ni una sola de las infinitas veces en que lo sacaremos de sus estuche. Abrir botellas de vino tinto o correspondencia da tanta emoción y excitación cómo encender por primera vez la mini cadena. Queremos arrebatar la inocencia y conservarla en nuestro listado de tesoros robados.

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¿Cuándo fue la última vez que tuvimos esa sensación de irrumpir en la fragilidad de algo violentamente? ¿cuándo será la próxima? Para esta última pregunta una respuesta que hace de un acto de destrucción uno útil y necesario. El juego de salero y pimentero FRAGILE, creado por los diseñadores israelitas KAHN + BOAZ KAHN, ofrece la oportunidad de iniciar su vida útil con el crujir de la cerámica con la que son elaborados. Es necesario para poderles dar uso, separar sus extremos superiores con un fuerte golpe, logrando romper la unión que los mantiene juntos e impide que se puedan usar las piezas. En este caso romper construye y no daña.

Mayor información en la página Web www.boaz-kahn.com