Se ha dicho en muchas ocasiones y de forma pública y privada que soy obsesiva. Yo añado que de la mejor manera posible porque elijo sobre que me voy a obsesionar y gracias a eso me he convertido en experta cocinera, en amplia conocedora de los restaurantes de comida japonesa de la ciudad y en acertada masajista. Trato de canalizar todo desbordado “interés” que pongo sobre “algunas” cosas y de esa forma aprendo.

Ahora estoy con el asunto de los estilo Moderno –ojo, ¡no confundirlo con modernismo, porque es diferente!– que tuvo diferentes nombres según la región donde se desarrollaron y las variaciones locales. Vistos rápidamente el Art Nouveau y el Liberty es turno del difícil de pronunciar; Jugendstil en Alemania, que tomó su nombre en Munich por la revista para jóvenes JUGEN que promovía el estilo.

El diseño de las piezas intenta abolir la jerarquía entre arte y artesanía, es evocativo y favorece la simpleza, la abstracción, las curvas y las formas orgánicas. Esta lámpara de mesa diseñada por Peter Behrens, máximo exponente del estilo, está hecha en bronce y vidrio. Presenta un motivo natural típico del estilo. Mayor información en la página Web www.ermanhistorydocs.ghi-dc.org