Soy una mujer tolerante y eso implica que no me sorprendo mayormente por lo negativo ni por lo positivo pero esto no quiere decir que no tenga criterio y que no sepa definir mis límites, que por cierto son muy amplios. Algunas personas no están preparadas para introducir el diseño en su vida o por lo menos no las propuestas novedosas, ni hablar de las arriesgadas, de las trasgresoras. Hacerlo implica ir más allá de los límites personales y explorar territorios desconocidos, implica ser valiente y creer en el instinto, es necesario tener la mente abierta, ser muy receptivo.

Entiendo, y lo sé por experiencia, que la capacidad de apreciar las propuestas diferentes se desarrolla durante el tiempo y no es inherente a las personas, no es algo natural. Hace falta entrenar la vista e introducirse un poco en la teoría y en la historia para poder entender el contexto en el que el diseño ha sido producido y su significado. A veces puede resultar incomprensible y en esos casos yo misma lo dejo de lado, pero siempre doy la oportunidad. Muchas veces me sorprendo y me enamoro.

Hace poco encontré conocí el trabajo de un diseñador español, ARTURO ÁLVAREZ, que propone objetos muy llamativos y útiles, perfectos para una mujer necesitada de diseño y novedad en su piso, como yo. La lámpara VENTO, que es una mis piezas favoritas, es una interpretación un poco agresiva pero muy útil del diseño pop. Muy colorida, de gran tamaño y potentemente luminosa. Mayor información en la página web www.arturo-alvarez.com