Soy esclava de mi hijo, soy su adoradora, su principal fan: no he visto en mi vida un niño más guapo: qué ojos, qué pelo, qué encías. Estoy segura de que cuando sea grande va a ser el mejor de su clase, lo becarán en la universidad y será el mejor deportista. Espero que estudie política porque me parece que tiene sonrisa de presidente. Lo amo! Mi niño es un sol y cada vez que lo veo en la mañana me llena de optimismo y de felicidad.

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Todo es perfecto con el nene pero debo aceptar que a veces, cuando debo alimentarlo, logra alterar mis nervios. No es que él se porte mal o que no atienda mis indicaciones –que pasados unos minutos después de empezar a comer se convierten en súplicas–, sino que aún no tiene muy desarrollado el sentido de la disciplina, el orden y la limpieza. Es un bebé precioso y para poderle facilitar la alimentación y mejorar mis niveles de estrés he decidido utilizar una mesa ideal para que aprenda a comportarse.

La silla para alimentar a los niños pequeños SCOOP, creada por la firma británica SEYMOURPOWELL, trae lo último del diseño a la mesa del bebé.  Las superficies redondeadas que caracterizan su forma no dan lugar a la acumulación de bacterias ni la posibilidad de que el chico se haga daño. La altura de la silla es graduable, desde la altura de un sillón hasta la de una barra, que es cuando está más alta. Es removible y por lo mismo fácil de limpiar y de cargar. Mayor información en la página Web www.seymourpowell.com