Hasta ahora hemos visto varios ejemplos de antiguas iglesias convertidas en vivienda ordinario, pero no deja de sorprendernos la redecoración y la integración de los elementos arquitectónicos en la nueva decoración.

En este caso no parece ser una iglesia demasiado grande, pero todo su espacio se ha aprovechado y se ha integrado en una decoración con aspectos contemporáneos.

Por ejemplo, la nave central se ha pintado en color blanco, de hecho toda la casa está en blanco, con unos grandes ventanales tras los arcos que dejan pasar la luz del exterior a un espacio en el que se encuentran el salón, el comedor y la cocina.

Al fondo, sobre la cocina vemos el coro, que ha sido aprovechado como oficina o zona de descanso a juzgar por el mobiliario: sofás, sillones, mantas, etc…

Aquí también vemos la altura de los techos típica de una iglesia, algo que nos hace plantearnos un hecho: dónde se encuentran los dormitorios. En la fotografías no lo vemos claramente y en el texto de referencia no se explica, pero por la aquitectura podemos aventurar dos opciones: que se encuentra en una segunda planta creada sólo hacia la mitad de la nave principal, o que se han instalado en un espacio tras la nave principal, lo que sería destinado a la sacristía. Los más probable es que se trate de la segunda opción, pues no vemos ninguna entrada de escalera que nos lleve al segundo piso.

Uno de los pasillos laterales fue utilizado para hacer el patio exterior, de hecho vemos las vigas de madera que han quedado al aire, siendo la fuente de iluminaciones de los grandes ventanales antes mencionados. Por eso, se explica que en el interior de la casa hay un pasillo lateral y otro no.

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En cuanto a la decoración de la casa en general, mezcla elementos contemporáneos con otros más clásicos, como las camas con tapicerías capitoné, los muebles de madera o los espejos.

Vía: Delikatissen