Cuando te instalas en un piso antiguo tienes unas ventajas y unos inconvenientes. Normalmente tienen unos bonitos suelos hidráulicos que forman unos mosaicos en el suelo que le dan mucho encanto a la casa, pero también tienes unas instalaciones viejas que necesitan ser reformadas de arriba abajo.

Este es el caso de Valentine, una chica francesa que se instaló en un edificio antiguo de 1930 y, tuvo que reformar su cocina.


Cuando entró a vivir se encontró con una cocina que su único mobiliario era un viejo armario de pared, y una capa de pintura blanca que necesitaba ser repasada de nuevo. Tal y como se aprecia en las fotos, parece un sitio frío y sin apenas vida.

La intención de Valentine es jugar con el blanco y el negro, tanto en el mobiliario como con el resto de accesorios para la cocina. Aunque no esta terminada, el cambio es importante.


Ha instalado unos bonitos armarios con cristalera, que deja todo el ajuar a la vista, y una estantería junto a la puerta para tener a mano los trapos y manoplas que tanto se necesitan entre fogones.


También ha podido instalar por fin una lavadora y una placa vitrocerámica con horno, que le ayudará a cocinar todo aquello que un microondas no se atreve. Hablando de micro,  para aprovechar la otra pared de la cocina, ha colocado una mesita alta en la poder tomarse un café y, sobre ella el micro y unos armarios para guardar más cosas. Nunca hay suficientes cajones y armarios para todo.


El toque negro se lo ha dado con las puertas de los armarios bajos, que ha pintado para darle un toque más actual y romper con tanto blanco. Lo que si ha respetado es el entramado del suelo, ya que ahora no le da un toque viejo y gastado, sino que le da carácter y sobretodo historia.


Tal y como ella dice, la reforma no esta terminada, pero todo esta tomando un aire muy interesante y personal.

¿Qué os ha parecido la reforma?