En estos días me encuentro un poco nerviosa porque en el piso de enfrente ahora vive un hombre joven, de unos 34 años, que seguramente hace deportes y se cuida muy bien la dentadura, usa un perfume delicioso –que creo yo es de Hugo Boss-, y es tan amable y simpático cada vez me lo cruzo. Tanto que la última vez que nos encontramos me invitó a tomar té en su casa. Yo por supuesto no acepté pero me puse aun más nerviosa.

Antes de que llegara el guapo auxiliar de vuelo, que molesta mi tranquilidad, vivían dos viejitos adorables a los que les invitaba a la cena de navidad y que siempre se acordaban del día de mi cumpleaños. Ahora solo espero poder encontrarme en el ascensor con este Bruce Willis que me atormenta y saludarlo. Tengo la esperanza de que nos podamos volver amigos y de que yo logre conservar mi matrimonio. Tengo que superar esta crisis o sería la tercera vez que caigo en el mismo error. Espero que no esté interesado en mí porque sería la perdición, sería mucho mejor que prefiera a mi esposo, así tendríamos un tema sobre el cual conversar.

En honor a mi vecino y teniendo en cuenta que estoy ahora obsesionada con los vuelos, con los destinos y con los asistentes de vuelo he encontrado un bellísimo escritorio hecho con material reciclado de un avión. Diseñado en 2008 a partir de una parte del ala de un avión comercial el escritorio DEBORAH está fabricado en aluminio y acero inoxidable. Pesa 150 kilogramos. Mayor información en la página Web http://www.reestore.com