Carl von Gablenz, un empresario alemán, decidió, hará cosa de una década, construir en Berlín un parking para dirigibles. Así en unas instalaciones de más de 200 metros de anchura, 360 metros de longitud y más de 100 metros de altura creó su propia empresa que, desgraciadamente, no tuvo el éxito esperado.
¿Qué han hecho con estas instalaciones? Pues reciclarlas y convertirlas… ¡en un parque acuático! Para ello, cambiaron la cubierta de acero por una de placas transparentes que permiten entrar la luz solar pero no el frío. Cuenta, además, con vegetación y una playa artificial que le da un toque tropical.








