Desde que soy madre he desarrollado una tendencia pedagógica que a muchos resulta odiosa e irritante. He cambiado de hacer observaciones ácidas y agudas acerca de temas de la vida cotidiana y profesional a tratar de explicar, en términos muy sencillos, cualquier idea o evento que se cruce por el camino. Yo lo hago por los niños porque considero que es importante que aprendan sobre su entorno y todo les quede claro, pero acepto que cuando intento explicarle e mi marido porqué tomar café después de las cuatro de la tarde no es conveniente para su descanso nocturno me descubro un poco sobreactuada; algo payasa.
Pedagógicamente es muy interesante hablar del estilo Retro y de la tendecia Retro, porque aunque su lenguaje y técnica son muy parecidos, son en esencia muy diferentes. Son parecidos en el sentido de que ambos comparten un lenguaje estético, un uso de materiales aproximado, como lo es también su variedad de aplicaciones; y diferentes porque unos son artículos originales, producidos en el pasado cercano, y otros son productos totalmente nuevos, diseñados e inspirados en el pasado pero mejorados en términos de construcción, utilidad y tecnología.






