Cuando los niños crecen hay muchos objetos que quedan inservibles. Si tenemos intención de darle un hermanito, pueden servirnos en un futuro, pero otras veces quedan obsoletos, guardados en un rincón y sin saber que hacer con ellos. Nos da pena tirarlos (mi madre todavía tiene guardada mi cuna) pero lo cierto es que no sirven para nada ¿o si?.
Parece que sí, al menos si aplicamos ingenio. Mirad que uso más curioso se le ha dado a una cambiador de bebé.

Si exactamente, se ha convertido en un carrito para bebidas. ¿Qué necesitamos para hacerlo?
– un mueble cambiador de bebés (quizás no todos sirvan, sino los que coincidan con el patrón que vemos en la imagen).
– Lija
– Pintura y pincel
– cuatro rueda
– tornillos











