Convertir un botellero como revistero es uno de esos pequeños trucos de decoración que demuestran que, a veces, la solución más ingeniosa para nuestro salón estaba en la sección menos esperada de la tienda. La idea, popularizada hace años por la comunidad de hackers de IKEA, sigue plenamente vigente y sirve de inspiración para quienes buscan dar una segunda vida a piezas sencillas y económicas. El protagonista de este truco es el clásico botellero Vurm, una estructura metálica diseñada para sostener cuatro botellas de vino que, girada y reubicada, se transforma en un revistero mural elegante, ligero y con muchísima personalidad.
En este artículo te contamos por qué este IKEA hack se ha convertido en un imprescindible para los amantes del DIY decorativo, cómo adaptarlo paso a paso, qué ventajas aporta frente a un revistero convencional y qué otras ideas puedes inspirarte para reinventar muebles de cocina y aplicarlos al salón, al baño o al despacho. Si te gusta la decoración inteligente, el reciclaje creativo y los muebles que cumplen funciones inesperadas, este truco encajará perfectamente en tu casa.
Qué es exactamente el botellero Vurm de IKEA
El Vurm es uno de los productos más reconocibles del catálogo sueco. Se trata de un botellero compacto, fabricado en acero, con capacidad para cuatro botellas estándar de vino y diseñado para fijarse en la pared. Su acabado en color plateado, su línea minimalista y su precio especialmente económico lo han convertido en un superventas dentro del segmento de accesorios de cocina. Pero la magia llega cuando descubrimos que sus dimensiones, su forma de aros tubulares y su sistema de anclaje a la pared lo hacen extrañamente adecuado para sostener objetos muy distintos del vino.
Cada uno de sus huecos circulares puede acoger perfectamente revistas enrolladas, periódicos doblados, catálogos, suplementos dominicales o incluso libros finos en formato apaisado. La estructura abierta deja a la vista las portadas y los lomos, transformando lo que sería una pila desordenada en una composición visual atractiva. El resultado es un revistero mural que, además, libera por completo el suelo y aporta ese aire industrial tan apreciado en los interiores contemporáneos.
Cómo convertir un botellero como revistero paso a paso
La transformación del Vurm en revistero es uno de los hacks más sencillos que existen, hasta el punto de que apenas requiere herramientas. Lo único imprescindible es decidir bien la altura y la pared, ya que de esa elección dependerá tanto la comodidad de uso como el efecto decorativo final. A continuación te explicamos las claves para que el resultado sea impecable.
Elegir la pared adecuada
El revistero mural funciona especialmente bien en zonas de paso o en rincones próximos al sofá, junto al sillón de lectura o cerca de la entrada de casa. Conviene buscar una pared lisa, sin obstáculos cercanos como interruptores grandes, marcos voluminosos o cuadros que compitan visualmente. Si la pared es de pladur, asegúrate de utilizar tacos específicos para tabiques huecos, ya que el peso conjunto del botellero y las revistas puede ser superior al esperado.
Definir la altura correcta
La altura ideal depende del uso. Si vas a colocarlo junto al sofá, lo más cómodo es que los huecos queden a la altura del brazo del sofá, alrededor de 70-90 centímetros del suelo. Si lo prefieres como elemento decorativo más alto, puede instalarse a la altura de los ojos cuando estás de pie, formando una composición con cuadros o estantes. Una alternativa creativa es montar dos o tres botelleros uno encima del otro, creando un panel modular capaz de albergar entre ocho y doce publicaciones a la vez.
Organizar las revistas dentro
Las revistas pueden colocarse enrolladas, lo que es perfecto para títulos finos como suplementos o boletines, o dobladas en dos, ideal para revistas de moda, arquitectura o decoración. Si quieres que los lomos sean visibles, gira la publicación de forma que la portada quede de frente. Este pequeño detalle transforma el revistero en una galería rotativa de cubiertas que aporta dinamismo a la pared y refleja tus intereses culturales.

Ventajas decorativas frente a un revistero tradicional
Los revisteros clásicos suelen ser piezas de suelo, generalmente fabricadas en madera, mimbre o metal lacado, que ocupan espacio en el salón y se acumulan polvo con facilidad. El truco del botellero como revistero rompe con esa lógica y ofrece tres ventajas claras que conviene tener presentes. La primera es la liberación del suelo, algo crítico en pisos pequeños donde cada metro cuadrado cuenta. La segunda es la apuesta por la verticalidad, una tendencia muy presente en interiores modernos, que ayuda a estilizar la habitación y a guiar la mirada hacia arriba.
La tercera ventaja es el efecto sorpresa. Cuando una visita reconoce el botellero, se produce un pequeño guiño cómplice que convierte la pieza en motivo de conversación. Esa narrativa, en decoración, vale tanto como un mueble caro. Es la misma lógica que aplicamos en otros rincones de la casa cuando integramos objetos cotidianos con un giro inesperado, como ocurre con los muebles de televisión con estantería, que mezclan funciones distintas en una sola pieza para sacar más partido al salón.
Otros IKEA hacks que puedes combinar con el Vurm
El espíritu del IKEA hack consiste precisamente en mirar los productos con otros ojos. Hay decenas de piezas del catálogo sueco que admiten reinterpretaciones muy creativas, y conviene tener algunas en el radar si quieres llevar este enfoque al resto de la casa. Estas son tres ideas para inspirarte.
Convertir un especiero en organizador de cosméticos
Los pequeños estantes diseñados para botes de especias funcionan a la perfección para organizar perfumes, esmaltes de uñas o frascos de maquillaje en el cuarto de baño. Aportan orden visual y aprovechan paredes que normalmente no tienen utilidad.
Reutilizar perchas como ganchos decorativos
Una percha de pared puede transformarse en colgador de bisutería, soporte para tazas en la cocina o expositor de plantas colgantes en el salón. La clave está en jugar con la altura y el material para integrarla en el conjunto del mueble.
Adaptar piezas plegables a espacios mínimos
Si vives en un piso compacto, fíjate en cómo elementos pensados para abrirse y cerrarse pueden multiplicar la funcionalidad de cada metro cuadrado. Un buen ejemplo es el escritorio plegable, que demuestra hasta qué punto la decoración inteligente pasa por elegir muebles que sepan desaparecer cuando no se utilizan.
Cómo mantener el revistero impecable con el tiempo
El acero del Vurm es resistente, pero conviene limpiarlo cada cierto tiempo para evitar acumulaciones de polvo entre los aros. Basta con pasar un paño de microfibra ligeramente húmedo una vez por semana. Si vives en una zona con humedad elevada, es buena idea aplicar un protector específico para metal cada seis meses, sobre todo si el botellero se encuentra cerca de una ventana o de un baño.

Las publicaciones, por su parte, conviene rotarlas con frecuencia. Si una revista permanece meses en el mismo hueco, sus páginas pueden deformarse o decolorarse por la luz directa. Aprovecha el cambio mensual para introducir números nuevos, retirar los que ya hayas leído y mantener la pared siempre fresca, dinámica y conectada con tus intereses del momento.
Estilos decorativos que mejor encajan con este truco
El botellero Vurm convertido en revistero tiene una fortísima personalidad industrial, gracias a su acabado metálico y a su estructura visible. Encaja especialmente bien en interiores de estilo loft, en pisos con paredes de ladrillo visto o en cocinas abiertas al salón con líneas contemporáneas. También funciona muy bien en ambientes nórdicos, donde el metal plateado contrasta con la madera clara y los textiles suaves, creando un equilibrio visual muy elegante.
En cambio, en estilos más clásicos o románticos, conviene buscar alternativas con acabados envejecidos o pintarlo a mano con un color que armonice con el resto de la decoración. Pintar un Vurm en negro mate o en un tono mostaza puede ofrecer resultados sorprendentes, perfectos para un dormitorio juvenil o para un rincón de lectura junto a una solución plegable para la cocina o el cuarto de estudio.
Preguntas frecuentes sobre el botellero como revistero
¿Cuánto peso puede aguantar un botellero Vurm convertido en revistero?
El botellero Vurm está diseñado para sostener hasta cuatro botellas de vino llenas, lo que equivale aproximadamente a cinco kilos. Esa misma capacidad permite alojar entre ocho y doce revistas, según su grosor, sin que la estructura se vea forzada. Si quieres apilar números más voluminosos, lo más sensato es instalar varias unidades a distintas alturas.
¿Qué herramientas necesito para montarlo en la pared?
Solo necesitas un taladro con broca adecuada al tipo de pared, un nivel para asegurarte de que queda recto, un lápiz para marcar los puntos de anclaje y los tornillos y tacos correspondientes. En paredes de pladur, opta por tacos basculantes o autoperforantes específicos para tabiques huecos.
¿Puedo usar el botellero como revistero sin atornillarlo a la pared?
Sí. Si no quieres hacer agujeros, puedes apoyarlo sobre una mesa baja, un mueble auxiliar o una estantería. En ese caso, busca una superficie estable y, si es necesario, coloca pequeños tacos antideslizantes en la base para evitar que se desplace cuando metas o saques publicaciones.
¿Funciona también con libros o solo con revistas?
Funciona con libros de formato fino, especialmente apaisados o con encuadernación flexible. Para libros gruesos, no es la solución más cómoda y conviene apostar por una estantería convencional. Sí es perfecto para catálogos, cuadernos, agendas o álbumes de tapa blanda.
¿Se puede pintar para personalizarlo?
Por supuesto. Basta con limpiar bien la superficie metálica, aplicar una imprimación específica para metal y, una vez seca, pintarlo con esmalte sintético del color que prefieras. Los acabados mate suelen ser los que mejor encajan en interiores contemporáneos y disimulan más las huellas y el polvo del uso diario.














