El escurridor plegable se ha convertido en uno de esos pequeños aliados de la cocina que, una vez los pruebas, ya no sabes cómo viviste sin ellos. En un momento en el que cada centímetro cuenta, especialmente en cocinas urbanas de tamaño reducido, contar con utensilios que se pliegan y ocupan un mínimo espacio marca una diferencia enorme en el día a día. Lo que antes era un colador rígido que devoraba un cajón entero, hoy puede guardarse en el hueco más pequeño.
Marcas como Lékué popularizaron este tipo de diseños fabricados en silicona, con un ingenioso sistema de pliegues que permite reducir su volumen casi por completo. Pero más allá de una firma concreta, el concepto del escurridor plegable representa una filosofía muy clara: aprovechar al máximo el espacio disponible sin renunciar a la funcionalidad. En este artículo te contamos por qué merece la pena tenerlo, cómo elegirlo y cómo cuidarlo.
Qué es un escurridor plegable y por qué triunfa
Un escurridor plegable es un colador de cocina, normalmente fabricado en silicona alimentaria, que incorpora pliegues flexibles para poder aplanarse cuando no se usa. Sirve para lo mismo que un escurridor de toda la vida —colar pasta, lavar frutas y verduras, escurrir legumbres o arroz—, pero con la enorme ventaja de que se guarda en un espacio mínimo. Algunos modelos se reducen a apenas unos centímetros de grosor.
Su éxito no es casualidad. La tendencia hacia los pisos pequeños y las cocinas compactas ha disparado la demanda de soluciones que ahorren espacio. En esa misma línea encontramos propuestas tan ingeniosas como la cocina plegable Grandma’s Kitchen, que aparece y desaparece según se necesita. El escurridor plegable es la versión pequeña y asequible de esa misma idea: muebles y utensilios que se adaptan a nuestro espacio, y no al revés.

Ventajas de elegir un escurridor de silicona plegable
Ahorro de espacio real
La ventaja más evidente es el ahorro de espacio. Al plegarse, cabe en cualquier cajón estrecho o incluso colgado de un gancho. Para quien tiene una cocina pequeña, liberar un cajón entero que antes ocupaba un colador rígido es un pequeño lujo. Esta lógica de optimización es la misma que aplican los electrodomésticos 2 en 1 que ahorran espacio en la cocina, donde un solo aparato cumple varias funciones.
Materiales seguros y resistentes
La silicona alimentaria de calidad soporta altas temperaturas, no retiene olores ni sabores y es apta para el lavavajillas. Además, sus asas suelen ser antideslizantes, lo que facilita manejarlo incluso con las manos mojadas o cuando está cargado de comida caliente. Es un material higiénico, duradero y fácil de limpiar, tres cualidades imprescindibles en cualquier utensilio de cocina.
Versatilidad en la cocina
Un buen escurridor plegable no sirve solo para la pasta. Lo puedes usar para lavar fruta y verdura, escurrir ensaladas, colar caldos o aclarar legumbres y arroz. Muchos modelos se adaptan al fregadero, encajándose sobre el seno o sujetándose al borde, lo que multiplica sus posibilidades. Esa versatilidad lo convierte en una pieza imprescindible, sobre todo si buscas reducir el número de utensilios acumulados en los cajones.
Cómo elegir el escurridor plegable perfecto
A la hora de comprar, conviene fijarse en varios detalles. El tamaño debe ajustarse a la cantidad de comida que sueles preparar: los hay individuales y familiares. Comprueba que la silicona sea de grado alimentario y libre de BPA, y valora que las asas sean firmes y antideslizantes. También es interesante que la base tenga una buena superficie de drenaje, con orificios suficientes para que el agua salga rápido sin que se escapen los alimentos más pequeños.

Otro factor a tener en cuenta es cómo encaja dentro de tu organización general. Si estás replanteando el almacenaje de tu cocina, te vendrá bien repasar algunas ideas para organizar los muebles de la cocina y decidir dónde guardarás cada utensilio. Un escurridor que se pliega encaja en casi cualquier sistema de orden, ya sea un cajón, un armario o un panel de barras con ganchos.
Cuidados y mantenimiento
Mantener un escurridor plegable en buen estado es muy sencillo. Lo ideal es lavarlo después de cada uso, ya sea a mano con agua y jabón o en el lavavajillas si el fabricante lo permite. Conviene secarlo bien antes de plegarlo y guardarlo, para evitar humedades y posibles olores. La silicona de calidad no se mancha con facilidad, pero si preparas alimentos con mucho color, como remolacha o cúrcuma, puede quedar algún resto; un poco de bicarbonato suele resolverlo.
Con un cuidado mínimo, este tipo de utensilios dura muchos años. Y, sobre todo, te recuerda cada día que una cocina práctica no depende de su tamaño, sino de lo bien elegido que esté cada objeto. El escurridor plegable es, en ese sentido, un pequeño gran ejemplo de cómo el buen diseño mejora la vida cotidiana sin necesidad de grandes inversiones.
Preguntas frecuentes sobre el escurridor plegable
¿Para qué sirve un escurridor plegable?
Sirve para colar y escurrir todo tipo de alimentos: pasta, arroz, legumbres, fruta y verdura. Su gran ventaja frente a un colador tradicional es que se pliega y ocupa muy poco espacio cuando no se usa, ideal para cocinas pequeñas.
¿Es seguro el escurridor de silicona para alimentos calientes?
Sí, siempre que sea de silicona alimentaria de calidad y libre de BPA. Este material resiste altas temperaturas sin deformarse ni liberar sustancias, por lo que puedes usarlo con pasta o verduras recién hervidas sin problema.
¿Se puede meter en el lavavajillas?
La mayoría de los escurridores plegables de silicona son aptos para lavavajillas, pero conviene comprobar siempre las indicaciones del fabricante. En cualquier caso, lavarlo a mano con agua y jabón también resulta rápido y sencillo.
¿Cuánto espacio ahorra realmente?
Al plegarse, muchos modelos se reducen a unos pocos centímetros de grosor, ocupando hasta un 70% menos que un colador rígido. Eso permite guardarlo en cajones estrechos o colgarlo de un gancho, liberando espacio para otros utensilios.
¿Qué tamaño de escurridor plegable elegir?
Depende de tus necesidades. Para una o dos personas basta con un modelo pequeño o mediano; para familias o quienes cocinan grandes cantidades, conviene uno de mayor capacidad. Lo importante es que se ajuste a tu fregadero y a tu cantidad habitual de comida.












