Esto no quiere decir que todas las cocinas deban parecerse. En la cocina actual la madera vuelve a estar presente. Un cajón o una superficie de trabajo pueden ser de pino, de peral o de fresno. De ese modo, la cocina puede adoptar tonos más claros o más apagados.

En la cocina, los colores son informaciones, señales. El color de algo que está en el horno o en la sartén es un dato sobre su estado. En los bizcochos o en el pollo asado el color indica si éstos están en su punto. Si un filete está hecho o no, el tono de sus superficies nos lo indica. Este lenguaje objetivo sufre una perturbación si también las superficies de la cocina o las cortinas ostentan colores.

El blanco como entorno o fondo para comer y cocinar demuestra que, en la cocina no pueden ocupar el primer plano, ni estilos ni formas, ni modas arquitectónicas ni recuerdos de tiempos pasados. Se cocina por el mero hecho de cocinar y de comer.

Fuente: pinto mi casa