Soy muy amiga de mis amigos, de todos. Siempre estoy ahí para ayudar, para opinar cuando soy invitada a eso, para aconsejar, para felicitar y para compartir dolores y penas. Considero que las amistades amplían mi familia, son fundamentales para poder sobrellevar la existencia que a veces se hace tan pesada y difícil. Creo en mis amigos y en su importancia pero a veces siento que el compromiso va en contra de mi propia salud y es ahí cuando realmente pruebo fidelidades.

Fiestas de cumpleaños programadas los lunes, martes o miércoles, los matrimonios con lista de regalos imposibles y fiestas de grado con familia extensa incluida (abuelos, tías, primos y sobrinos) son solo algunos de momentos en los que la verdadera fidelidad se ve, en dos sentidos. El primero es el que nosotros demostramos al ser valientes y afrontar situaciones incómodas y aburridas y el segundo es el que nuestros amigos tienen al ser comprensivos con nosotros y no molestarse con nuestra falta a la celebración del bautizo de un hijo de un primo de un primo segundo.

Hace poco fue la prueba de fuego: para el matrimonio de una amiga compre un cisne de cristal, algo que nunca pensé podría hacer. La sorpresa fue mayor cuando me di cuenta de lo bello que es el objeto que mi amiga quería. Se trata de una pieza fabricada en cristal tallado por la manufacturera china Pujiang Legend Crystal Arts&Craft Co. La delicadeza y perfección del objeto y la calidad del material hicieron que cambiara mi opinión acerca de los cisnes de cristal. Mayor información en la página Web http://www.legendcrystal.com