Si elegimos madera como material para vestir nuestro suelo, sabiendo ya sus ventajas y desventajas, en este artículo daremos un repaso por algunos ejemplos con los que podemos contar como opción o sugerencia para el mismo.


Ya hemos hablado antes sobre los suelos de madera y la decisión de ponerlos o no en nuestro piso. Pero la elección del tipo de madera que deseamos poner es algo distinto.

El “Parqué” o “Parquet”, sin duda, es la elección más delicada. La instalación del mismo es a base de pequeñas láminas de madera que forman un motivo decorativo. Estas láminas son colocadas sobre el cemento con cola de carpintero.


Si deseamos poner parqué deberemos de saber que la estancia, donde se va a poner, debe estar completamente desalojada e inhabitada durante unos días; esto es así porque el barniz aplicado al mismo suelo, tras su instalación, desprende un aroma muy nocivo.


El parqué necesita cuidados, ya que una casa con mucho trasiego puede deteriorarlo bastante; pero si se tiene cuidado y se respetan estos cuidados puede durar toda una vida. Lo ideal sería lijar y barnizar el parqué cada cierto tiempo, entre cinco y diez años.


“Tarima Flotante” este tipo de suelo es una de las elecciones más cómodas ya que al no entrar en contacto directamente sobre el suelo las piezas de la tarima van encoladas entre sí y montadas sobre rastreles.



De esta forma es mucho más fácil sustituir las láminas que se encuentren en mal estado por otras. Su precio es más elevado que el Parqué, pero muchas personas deciden ponerlo ya que es un sistema muy cómodo.

Para nuestra elección de este tipo de madera, deberemos pensar o elegir cuántas láminas deseamos que tenga cada tabla de la tarima. Lo más general son unas dos o tres láminas por tabla; cuanto mayor sea el número de láminas será más ancho el resultado de la pieza por lo que el precio sube.


La tarima suele ser de madera convencional pero existen tipos de materiales nuevos las “termolaminadas“; más resistentes al uso doméstico.



La elección de nuestro suelo tendrá mucho que ver con las necesidades y el estilo que queremos crear en casa. Las maderas más comunes como la haya o el cerezo son más baratas; las tropicales son más resistentes a la humedad pero son más caras.

Como veis nuestro suelo tiene mucho que decir.