Siento fascinación, ya lo saben mis amigas (con las que hablo por teléfono y las que me leen) por las ciudades. También reconozco que no soy una chica sencilla porque amo las urbes grandes, cosmopolitas, brillantes y bellas. Pero estoy en capacidad de reconocer que muchas veces resulta ruda la vida rodeado de tantas personas y presionada por las exigencias del consumo, por lo inocuo de la belleza y por la sobre-valoración de la juventud. La ciudad es una gran bestia que en el día vive intensamente, habla, corre, come, incluso llora, y en la noche respira: se parece a mi y a todos.

Sin duda no temo a las ciudades pero las respeto y acepto que no todos estemos en capacidad de disfrutarlas. La vida en el campo (al mencionarla me pican las piernas y entro en estado de angustia) es una opción mucho más saludable y económica, ciertamente. Cómo no soy del tipo chica de la pradera tengo que afrontar los disgustos que me causan las populosas urbes: para mejorar la salud hago ejercicio y como sushi; para sobrevivir financieramente trabajo hasta los domingos y solo compro en descuentos. Y con eso vivo bien.

Uno de mis clientes, ejecutivo de una multinacional que también adora las ciudades, me pidió un mueble para guardar documentos que fuera muy llamativo y le recordara lo que más le gusta en el mundo. Le propuse el mueble AMERICAN CHATEAU de la diseñadora NIENKE KLUNDER (en colaboración con el español Jaime  Hayón) y aceptó encantado, y sorprendido. El gabinete que tiene seis cajones para guardar, está coronado por una composición que nos hace pensar en Norteamérica y sus aclamados y extendidos íconos culturales. Mayor información en la página Web www.nienkeklunder.com/